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El vino lo cura todo, ¡Salud!

El vino ha existido desde tiempos remotos. Procedente del zumo de la vid, su cultivo se ha expandido a lo largo del mundo gracias a su bajo requerimiento de agua y minerales. El vino no es solamente una bebida, sino que es el conjunto de factores ambientales tales como la luz, entre otras cosas. Estos factores hacen a cada vino único, diferenciándolo de los demás.

En la actualidad se ha comprobado mediante diversos estudios, que en realidad el vino tiene propiedades especiales, es verdad la frase de algunos doctores que te recomiendan tomar una copa de vino tinto al día, ya que existen unos setenta estudios científicos actuales que demuestran que su consumo es benéfico para la salud.

Un estudio de la Academia Sueca Sahlgrenska en el que participaron 1.500 mujeres durante 34 años prueba que el vino previene la demencia.
Además, una investigación publicada en la revista FASEB Journal prueba que el resveratrol de la vid contrarresta correctamente las consecuencias negativas de una vida sedentaria.
Igualmente, estudios hechos en el MIT sugieren que el consumo de vino activa al gen SIRT1, impidiendo la creación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las ya existentes.
Cabe mencionar que existen costumbres que datan de tiempos muy antiguos, en las que se trataban las infecciones en las encías con esta bebida. Gabriella Gazzani y sus compañeros de la Universidad de Pavia comprobaron con una investigación publicada en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry que el vino para el crecimiento de los estreptococos de la boca, bacterias vinculadas a las caries, entre otras cosas.

Así que: el que vino a este mundo y no toma vino, pues, ¿a qué vino?